Estos días estamos denunciando que, en el sector de la energía, el que contamina cobra, y el Parlamento Europeo nos lo confirma con los datos que acaba de publicar.



El departamento de políticas económicas y científicas del Parlamento Europeo ha publicado recientemente, a petición de la Comisión de medio ambiente, salud pública y seguridad alimentaria de Europa un estudio sobre las subvenciones a los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas)

En este estudio, calculan las subvenciones incluyendo los costes externos que produce el uso de los combustibles fósiles (que no están internalizados mediante impuestos ambientales correctivos por el gobierno) como son la contaminación del aire, el tráfico y el agravamiento del cambio climático.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó que las subvenciones globales, basadas en la diferencia de precios, es decir sin tener en cuenta externalidades, en 2011 alcanzaron los 492 mil millones de dólares  (Lo que suponía el 0,7% del PIB mundial en ese momento), relativamente cerca de la estimación de la Agencia Internacional de la Energía que estimó  523 mil millones de dólares para el mismo año.

El FMI estima que las subvenciones mundiales teniendo en cuenta las externalidades de los combustibles fósiles ascendieron a 2.000.000 millones de dólares en 2011, representando el 2,9% del PIB mundial o aproximadamente el 8,5% de los ingresos de los gobiernos en el mundo. Así, el valor de las externalidades negativas asociadas con el uso de combustibles fósiles es aproximadamente tres veces más alto que el apoyo gubernamental real a los combustibles fósiles.

Según el FMI, cuando se incluyen los costos del cambio climático, la contaminación atmosférica local, la congestión, los accidentes y los daños en las carreteras en las subvenciones calculadas para los combustibles fósiles (que no se incluyen en las estimaciones del propio FMI y la OCDE) serán de 5.300.000 millones dólares en 2015.



Y por si esto todavía no nos indigna con el escándalo que esto supone, el informe recoge los datos de las subvenciones incluyendo las externalidades de los combustibles fósiles por habitante. En la UE las subvenciones fueron de 603 euros por persona en 2013, que haciendo una proyección a dos años llegaban a 673 euros en 2015. En el informe se recogen las subvenciones por ciudadano en cada país de la UE en 2013 y las proyecciones para 2015.

Los datos para España en el año 2015 salían que cada habitante pagaría casi 500 euros para cubrir las ayudas directas a la actividad de las energías sucias más los daños que son provocados por uso de las mismas, en  concreto cada persona pagaríamos en 2015 281 euros por el petróleo, 124 euros por el carbón y 75 euros por el gas natural.  La recaudación así sumaba en España cerca  de 22  mil millones de euros.

Un negocio redondo, ¡desde luego! La ciudadanía pagamos primero a las compañías que nos suministran electricidad, combustibles o carburantes sus costes económicos de operación, para luego ser quienes pagamos también los costes de los daños que producen por el uso de esas energías sucias, para finalmente ser quienes caemos y vivimos enfermos por la contaminación,  vemos cómo se secan los ríos, perdemos los ecosistemas y sufrimos sus consecuencias… Ya no hablamos solo del valor monetario, estamos hablando de la pérdida de nuestro bienestar, de nuestra cultura, nuestra salud, la diversidad medioambiental…



Si a ti también te indigna puedes firmar aquí exigiendo al Gobierno el fin de todas las subvenciones a los combustibles fósiles  y que trabaje con urgencia por un sistema energético 100% renovable, eficiente, inteligente y democrático que nos permita participar activamente a la ciudadanía.

Además todavía estás a tiempo para unirte a alguna de las actividades que se están haciendo por todo el mundo pidiendo el fin de las energías sucias.